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Vidas aceleradas

 Rapidez, inmediatez, consumo, marketing, noticias "clickbait", publicaciones que se leen en 10 segundos. Cientos de publicaciones cortas. Scroll infinito. Notificaciones constantes... Viaja, compra, vive experiencias que hagan sentirte vivo...y muéstralo, hazte ver... ¿Cómo no vamos a estar despistados? Opiniones por todas partes, sobre todo no infundadas. Muy a lo salsa rosa. Discusiones sin respeto entre los integrantes, que eso da morbo. Aplauso a lo que llama la atención, la inmediatez, la novedad, la belleza, a la forma más que al contenido. A la apariencia. A lo que nos hace sentir que pertenecemos en forma, pero... ¿y en fondo? Consumo rápido sin planteamiento de si lo que consumimos es veraz. De si es bueno para nosotros. Quizás es llamativo...vuelvo a la ... anteposición de la forma al fondo. Cuanto más consumimos más necesitamos. Individualismo, competitividad, ser el mejor. Hemos pasado de querer pertenecer a nuestro pequeño círculo a querer pertenecer a un círcul...

Es transgresor

 Lo más transgresor es vivir tu vida a tu manera sin tener que dar explicaciones al resto de por qué la vives así. Es vivir en base a tus valores sin tener que justificarlos. Lo más transgresor es dialogar sin discutir. Es intentar comprender al otro, poniéndote en su lugar y no en el tuyo para poder ver mejor su forma de pensar y ver la vida. Es tener empatía con los otros, respetar sin tener la necesidad de imponer tus formas. Es vivir sin querer aparentar, mirando hacia adentro y no tanto hacia fuera. Es vivir para ti y los tuyos sin sentir esa necesidad imperiosa de mostrar tu valía, quién eres o hacia dónde vas. También es transgresor no necesitar tanto, porque lo material no te es tan importante. Es darte cuenta que lo material es un complemento en la vida, pero no define ni sujeta quién eres. Es transgresor ofrecer tu mano sin buscar nada a cambio, por el mero hecho de ayudar, de conectar, de ser humano. En definitiva, lo más transgresor es conectar, sentir, ser

Dos hombres de negocios

 Hay dos hombres de negocios caminando y  hablando de reuniones y viajes de trabajo. Van trajeados. Caminan firme con la mirada altiva y la espalda recta.  Relojes vistosos y de marca, corbatas, zapatos de piel último modelo. Transmiten seguridad en su mirada. Hablan de las cosas "importantes" que producen dinero y poder a sus empresas. Aquellas cosas que les hacen subir el ego y les hacen creer que su trabajo les aporta valor y "status". Control, rigidez.  Son como hombres grises, creen que controlan el tiempo y el tiempo es el que les tiene atrapados a ellos. Como dijo el principito: "Lo esencial es invisible a los ojos". Y esos hombres de negocios creen saber cuál es el camino del éxito, buscándolo en el dinero, el reconocimiento, la apariencia. Pero lo esencial no se ve, no se toca, se siente. Lo esencial está ahí aunque esos hombres lo buscan en el lugar equivocado.

Parálisis

Siento parálisis en todo mi cuerpo. Actúa como una manera de  protegerme porque, el no hacer, el no moverme, el que mi cabeza no me deje opinar ni decidir, el hacerme pequeñita, el apartarme y ver la vida desde fuera, como si fuera una simulación, como si de una película se tratara. Todo eso son tácticas que utiliza mi cabeza para protegerme. Aunque no sé de qué. Mi parálisis no me deja decidir, alguien tiene que hacerlo por mí. Yo no soy lo suficientemente adulta como para tomar alguna decisión , y eso mi cabeza me lo repite una y otra vez. Tampoco me deja opinar, veo las cosas tan desde fuera que si dos personas están dando opiniones contrarias, yo puedo ver las dos, y puedo ver que cada opinión tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero no puedo tener una opinión propia o decidir entre dos posturas contrarias. Cualquier mínima crítica hacia mí es una tortura, aunque conscientemente sepa que no es para tanto. Estoy más en lo que pueden sentir a veces otros que en lo que yo mi...

no somos

El mundo no está hecho para todos,  No está hecho para los que no sabemos expresar nuestras emociones, para los que ni siquiera las canalizamos. Para los que no sabemos ni siquiera identificarlas. No que pasa realmente por nuestra cabeza. Para los que las escondemos y está tan interiorizado hacerlo que tenemos un conflicto interno tan fuerte que no sabemos quiénes somos. Para los que reprimimos porque hemos aprendido que no es bueno mostrarlas. Para los que vivimos de manera superficial. No hemos encontrado otra. Para los que desconectamos de nuestro yo más profundo para adaptarnos mejor a la sociedad. Para los que hemos dado tanta importancia a aparentar que nos hemos alejado de lo que somos. No está hecho para nosotros. Y vivir así es vivir siendo infeliz. Ninguna pastilla puede arreglar ni aliviar ese sufrimiento de ser quienes somos. Llegar hasta aquí de esta manera es un camino de toda la vida. Un camino difícil de deshacer.

Segundas primeras veces

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Hay segundas primeras veces. Cuando haces algo no por primera vez, pero sí que hace tanto tiempo que no lo haces que parece la primera. Las sensaciones son las mismas. Nervios, Desconcierto, Miedo, Desconocimiento. Como cuando he vuelto a coger un avión para viajar. Checkear una y otra vez si voy bien de tiempo, Si la maleta lleva lo que tiene que llevar. Si he cogido el metro en buena dirección. ¿Llevaré todo lo que se pide? "A ver si me van a echar para atrás y me voy a quedar en tierra". Segundas primeras veces. Qué sensación de salir de la zona de confort, de los automáticos del día a día.  Aunque sea algo tan simple como coger un avión .

Me gustaría

Me gustaría ser de esas personas que tienen las ideas claras, de las que dan pasos seguros y no pisan en falso. Me gustaría convertirme en una de esas personas que no dudan ni se arrepienten. En una de las que no se plantean tantas cosas cuando alguien les refuta. Me gustaría ser firme en mis convicciones, no sentirme siempre tan duditativa ni estar  pensando qué hubiera pasado si hubiera hecho ciertas cosas de otra manera, porque  quizás me hubiera ido mejor. Me gustaría... pero me ha tocado estar en el lado contrario.