Vidas aceleradas
Rapidez, inmediatez, consumo, marketing, noticias "clickbait", publicaciones que se leen en 10 segundos. Cientos de publicaciones cortas. Scroll infinito. Notificaciones constantes... Viaja, compra, vive experiencias que hagan sentirte vivo...y muéstralo, hazte ver... ¿Cómo no vamos a estar despistados?
Opiniones por todas partes, sobre todo no infundadas. Muy a lo salsa rosa. Discusiones sin respeto entre los integrantes, que eso da morbo.
Aplauso a lo que llama la atención, la inmediatez, la novedad, la belleza, a la forma más que al contenido. A la apariencia. A lo que nos hace sentir que pertenecemos en forma, pero... ¿y en fondo?
Consumo rápido sin planteamiento de si lo que consumimos es veraz. De si es bueno para nosotros. Quizás es llamativo...vuelvo a la ... anteposición de la forma al fondo.
Cuanto más consumimos más necesitamos.
Individualismo, competitividad, ser el mejor.
Hemos pasado de querer pertenecer a nuestro pequeño círculo a querer pertenecer a un círculo tan grande que se puede convertir en "el mundo entero". ¿Cómo vamos a agradar a todo un mundo entero? Adictos a los "likes", a que haya personas que te digan algo bonito, aunque esas personas te resulten ajenas. Fenómeno "fan" por doquier.
Se premia el hacer cosas por impulso, en el tenerlo ya, el hacer lo que sentimos, decir lo que pensamos en todo momento. ¿Dónde está el sosiego?... Pero luego, cuando esto lo fomenta la sociedad, nos dicen que así no, que nos sientan mal. Pero nos lo dan fácil. ¿Irónico no?
No todo lo que queremos o sentimos que necesitamos es bueno para nosotros. Ahí actúa más lo "que te entra por los ojos", o "lo que te entra por los sentidos", lo que llama la atención. Lo que rápido entra por los sentidos y da un gran placer, cuando acaba, rápido viene el sentirse mal.
El pensar, la reflexión, la formación, el diálogo sosegado, la lectura, los placeres lentos... a estas cosas no se les da importancia... ¿Quizás no genera tanto dinero?
Aprendamos a vivir sosegados, dentro de este mundo vertiginoso.
Pensar, mirar, escuchar, dejar sentir... a veces es mejor que hablar, hacer, hacer y hacer.
Piensa: ¿De verdad estás viviendo la vida que quieres o lo que te hacen creer que quieres?
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